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LA MUERTE DE HEFESTION

18 Dic

El Sol se fue de su mirada, lanzó el último beso azul haciendo derramar varias lágrimas de los abismos que ya habían perdido la esperanza de seguir vivos, de mirarle, de verle venir con su caballo. Se fue con luto negro, con crespones sobre el camino de la puesta del astro rey más triste de la historia del hombre.

Aquellos labios que habían sido un manjar exquisito, besados hasta la saciedad, acariciados después del combate del amor,estaban agrietados por la daga mortal y no tenían ni jugo ni ganas de seguir viviendo y su pelo que se volvía gris por los años y la enfermedad, se extendían sobre un cojín de sedas preciosas y bordados de oro.

La cama sostenía su cuerpo que cada vez más difícilmente dejaba entrar y salir el aire en sus dañados pulmones. Hefestión se moría, sus latidos se hacían casi sordos, su corazón no podía más después de sostener tantos sentimientos.Hefestión se moría…

En esos momentos de agonía, quería decirle muchas cosas mientras haciendo oído sordos a sus suplicas, andaba por la habitación haciendo planes para el futuro. Hefestión no tenía ya futuro, moría poco a poco.

En un último esfuerzo trató de coger más aire para decirle que le amaba y ese esfuerzo fue su final. Se quedó con la mirada clavada en el techo, donde las cortinas se dejaban caer para arropar su cama…. Se quedaron sin vida, mirando el infinito de la muerte. Se alejaba su alma de aquel cuerpo que había sido amado hasta la locura y ahora la muerte le recibía como compañero y se retorcía de placer pensando que ya seria suyo para siempre.

Alexander seguía hablando y un rayo pareció iluminar su rostro cuando intuyó el final; se volvió hacia su amado amigo. No había vida en la serenidad de aquellos ojos, se habían vuelto plomizo y opacos, no había vida en aquellas manos rotas de tanto empuñar la espada. Las telas tejidas en oro daban mortaja al más bello entre los bellos, al  más amado entre los mortales. Hefestión había muerto….

La figura negra de la muerte se dejó ver ante el rey, quizás quería darle un lance de celo porque ahora el amado era suyo y el rey se quedaría sin la mitad de su corazón. Alexander trató de clavarle un cuchillo pero fue en vano, la muerte lanzó una carcajada y se acerco a la cama ahora túmulo, de Hefestión.

Más bello se volverá ahora, rey de todos pero no del más amado. Ahora cabalgará por las llanuras conmigo, en un caballo negro. Cuando pueda acariciarle, me acordaré de ti y quizás sonría ante la posibilidad de que el rey ya no tenga tanto poder…Hefestión será eterno en mi reino porque allí nadie podrá matarle y hasta el tiempo se rendirá ante su belleza.

Llora el rey sobre el cuerpo sin vida de su amor, la Muerte se aleja sonriendo, sintiendo que el futuro será mucho más bello con la compañía de Hefestión….. se aleja más, se diluye en el aire y sigue la senda marcada por el destino donde ya le espera el alma del guerrero y del amante.

A su altura se coloca, todo su cuerpo ha recobrado la luz prodigiosa de los inmortales. Ella se atreve a cogerle de la mano y el se acerca tímidamente para dejarle un beso sobre la palma que, recobró por unos momentos el calor perdido en los millones de horas de la eternidad….

Ahora estás conmigo, esto no tendrá ya fin.

Se fueron por el camino, que dejaba su luto para convertirse en un sendero de primavera. Hefestión volvía todo belleza, tal cual el era…..

*Cantares de Hefestión.

  
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Publicado por en 12/18/2012 en Literatura Histórica

 

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