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Alejandro Magno Corta el Nudo Gordiano

27 Dic

 

Alejandro Magno decía ser la reencarnación de su antepasado Aquiles, quien derrotaría a Héctor en la guerra de Troya, por haber matado a Patroclo, representado por Hefestión, su fiel compañero de armas.

En el año 333 ac, Alejandro Magno llega a Gordio, donde se hablaba de una particular leyenda. En el carro de Midas, se encontraba una lanza atada al mismo: quien desatara la lanza sería el dueño y señor de Asia. Alejandro Magno estaba confiado en poder hacerlo y lo intentó. Se dice que le resultó muy difícil a tal grado de que después de un breve período de intentarlo, a causa de un “brillo divino” del sol en su espada, lo cortó con la misma, levantando aún más la moral de sus soldados y capitanes.

 

En la ciudad de Cilicia de Tarso, Alejandro Magno cae enfermo de gravedad debido a, al estar agobiado por el calor y sin saber la temperatura del agua, decide darse un baño en las heladas aguas del río, proveniente de las montañas. 

El nudo existió realmente y la solución alejandrina también, pero el origen del nudo y su sentido son míticos.

 Según la leyenda, en el siglo IX a.C., el oráculo de Sabazios anunció a los frigios, que se encontraban en una guerra civil y sin rey, que debían coronar al primer hombre que entrara en la ciudad en un carro tirado por bueyes. Así apareció Gordias, que se dirigía a consultar al oráculo si el hecho de que un águila se hubiera posado en su arado podía ser considerado un augurio de que se convertiría en rey. Proclamado rey de Frigia, fundó la ciudad de Gordio y, en señal de agradecimiento, ofreció al templo de Zeus su carro y ató la lanza y el yugo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, y tan complicado que nadie lo podía soltar.

 

Para preservar su imperio, y puesto que Gordio era una ciudad estratégica por donde debían pasar los posibles enemigos, los persas inventaron el mito de que sólo quien pudiera desatar el nudo inextricable podría conquistar Asia. Intentarlo sin haber desatado el nudo conducía al fracaso. Estos mitos constituían una forma de guerra psicológica, porque en aquel tiempo los soldados creían en ellos y no estaban dispuestos a emprender aventuras bélicas que no estuvieran avalados por ellos.

En el año 333 a.C. Alejandro Magno dispuesto a conquistar el Imperio Persa y, en el año 333 a.C., cuando alcanzó la ciudad estratégica de Gordio se encontró con el famoso nudo y, para evitar las reticencias de su ejército y asegurarles el éxito, lo cortó de un tajo con su espada y dijo: “Es lo mismo cortarlo que soltarlo” o “tanto monta cortar como desatar”.

Alejandro conquistó Persia y su gesto sirvió de metáfora de todo lo que conviene resolver tajantemente, sin contemplaciones, de una forma que no se le ha ocurrido antes a nadie. Pero hay críticos con este método, como Norberto Bobbio, quien afirma que “para deshacer nudos, hace falta inteligencia; para cortarlos, basta una espada”.

 

 

 
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Publicado por en 12/27/2011 en Literatura Histórica

 

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