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CALIDA NOCHE

20 Feb

Estaba harto de los continuos asedios de su madre, los mismos allegados de siempre no dejaba que diese un paso en solitario, cuando salía a pasear a caballo sea cual fuese su destino, siempre le tenían que seguir.

Volvió la cabeza dejando a su madre con la palabra en la boca, estaba embotado con las fantochadas de su padre y el corazón le ardía con tanto odio alrededor.

Salió de la habitación y deambuló por los pasillos vacíos, quería conocer bien la casa de sus tíos porque seguramente pasaría allí mucho tiempo. Los servidores se inclinaban a su paso, entró en la biblioteca, allí estaba su amigo Ptolomeo que con un guiño le avisó que le esperara un momento.

Es muy interesante todo lo que hay aquí, es muy diferente a nuestro ambiente y sin embargo, es fascinante encontrarse algunos papeles que tienen un valor increíble. Aunque pienso que vuestro tío no tiene ni idea de lo que realmente tiene.

Alejandro carraspeo un poco; su amigo se dio cuenta de que buscaba a algo o a alguien. Se le vino a la cabeza de pronto y le dijo: La compañía que buscas se retiró no hace mucho tiempo, seguro que estará en sus aposentos descansando.

Un suspiro de alivio salió de su garganta, desde ese mismo momento solo una idea llenaba su cabeza: encontrar a su amigo. Llegó a la puerta de las dependencias de Hefestión; suspiró hondo y entró. Cerró con suavidad y entro suavemente con la luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas; la cama era grande y su amigo se había tirado sin contemplaciones sobre ella. Alejandro no dejaba de sonreír y ahora más cuando vio el rostro de su amigo ante él dejado en los brazos del sueño.

Se dejó caer lentamente en el borde de la cama al lado de Hefestión que aún seguía dormido; inclinó la cabeza y comenzó a besar a lo largo de la espalda desnuda de su amigo.

Algo debió sentir Hefestión entre sueños porque comenzó a gemir; la sonrisa adornó el rostro de Alexander.  Subido sobre la cama con las piernas separada a ambos lados de Hefestión, Alexander tiró de la seda que tapaba en parte el cuerpo de su amigo. Allí quedó Hefestión completamente desnudo. Se dejó caer suavemente sobre su espalda y comenzó a restregarse suavemente mientras su amante susurraba palabras a medio pronunciar. Volvió a Hefestión cara a cara con él y es entonces cuando vio el estado de excitación que tenía su amigo.

Recorrió con sus labios y su lengua el cuerpo de Hefestion desde la frente hasta los pies y sonrió maléficamente cuando vio  que su amigo estaba a punto de abrir su fuente y mojar los deseos compartidos desde hacía algunos años ya.

Un aliento caliente llegó hasta el sexo de Hefestión que se dobló de placer cuando sintió la boca cálida de su amigo llenarse de él mismo.   

“Espero que estuvieses soñando conmigo”

Alexander tenía los ojos brillando con cierta picardía, agacho la cabeza y siguió ese eje fatídico que puede hacer morir de placer a su amigo del alma.

“Dime Hefestión era yo con quien soñabas? Dime”.

Alexander tomó el miembro viril de Hefestión y los apretó para que éste respondiera; después refregó  los dientes  sobre la parte más sensible y los lamentos se hicieron cada vez mayores

 Alexander paró bruscamente.

“Mírame Hefestion”

Cuando esos dos mundos entre verdes y azules le miraron algo secó su garganta. Se postraba siempre ante la hermosura de su amigo-amante desde los primeros años.

¿Y esto es producto del sueño que has tenido conmigo?

Hefestión cerró  los ojos llevado por el placer y la afirmación.

Y ese Patroclo especial que Hefestión le ofrecía entró en su boca hasta el final de la empuñadura, todo el placer en estado máximo; los gemidos de Hefestión fueron los que desataron a Alexander que golpeo la delicada piel de sus testículos.

“Te gusta esto?”

Hefestión volvió a agachar la cabeza en signo de afirmación. Mientras su boca entreabierta dejaba ver la hilera de sus dientes que parecía perlas.

Alexander se puso a horcajadas, levantó su túnica sacando su miembro y hundiéndolo en las entrañas de su amigo, Meció las caderas lo que creó una superficie de fricción entre los dos. Los gemidos de Hefestión fueron a más. Estaba  desesperado.

“Dime, ¿Qué debo hacer para cumplir tu sueño? Dímelo y te daré todo lo que necesitas  y mucho más.”

Solo quiero tu amor, dijo Hefestion  en baja voz y se abandonó en los brazos de su amigo, se dejó llevar por las embestidas locas de su futuro rey y dejó que le poseyera como si fuese una parte más de él.

Poco después el rostro de Alexander recibía la cálida vida de Hefestión que llevado por el placer supremo recibía en sus entrañas el caldo revitalizador de su amor. Ahora todo estaba consumado: hombres y amantes juntos a pesar de todo.

Alexander se dejó caer sobre un lado de la cama, mientras que Hefestion permanecía boca arriba; se dio media vuelta y miró a su rey con una ternura infinita.

“Ha sido el sueño más real de mi vida”

®DAMADENEGRO 20/2/2011Safe Creative #1102208541312       

 
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Publicado por en 02/20/2011 en Sin categoría

 

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