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BALCÓN SOBRE ALEJANDRIA

29 Ene

Tres veces he visitado esta ciudad y en todas ellas he ido buscando la huella de su fundador, me he metido en las viejas calles, donde los adoquines del suelo rebozan antigüedad. He querido saborear el suave perfume que emanan de las macetas de esos patios de vecindad quizás porque allí estuvieron aquellas mujeres que tuvieron la suerte de tirarte unas flores a tu paso después de algún triunfo.

He tocado algunas puertas, viejas y de maderas fuertes, que a lo mejor estaban ya allí cuando volvías de tus batallas. He subido a los cerros desde donde se ve todo el puerto y he tratado de imaginarme como sería el faro, aquel antiguo que se levantó después de morir el rey. Mis ojos se han cerrado un poco para que la imagen de los barcos atracados en el muelle tuviese una apariencia distinta y lucieran las velas de tu imperio.

He sentido el calor de ese sol, el mismo que te acarició a ti, cuando con tu túnica blanca, bajabas hasta la ciudad en compañía del Magno. He visitado la nueva Biblioteca levantada hace pocos años, pero no he encontrado nada que pueda emanar algo especial, algo que te sea propio. Allí todo es virtual, como lo es casi todo ahora. Los pergaminos, los rollos de escrituras antiguos quedaron entre cenizas cuando un loco intentó destruir el saber de la humanidad.

Me imagino como eras en la antigüedad, cuando los enorme palacios bordeaban la costa, el resplandor del oro, las cortinas de seda blanca, el mármol, la belleza hecha ciudad.

En este ultimo viaje he subido al mirador y es aquí donde me he dejado llevar por los Hades, he tenido una especia de trato con ellos para que pudiera disfrutar de la antigua ciudad-imperio y empaparme de su belleza y de su olor.

Algo mágico pasa, el sol se vuelve más brillante, el cielo de un azul turquesa, las piedras que he dejado en el camino se vuelven losas de un rosa pálido con vetas blancas; llevada por el asombro he mirado hacia el puerto y me quedado muda cuando he visto entrar una nave con la vela desplegada. Muchos barcos, hermosos con sus remos aguardan en el puerto. El mar se ha vuelto turquesa, el aire es limpio, llena mis pulmones de una pureza que jamás había encontrado.

Oigo murmullos, miro a mi derecha y un grupo de hombres con túnicas blancas y cortas suben por la cuesta del mirador. Ríen y comentan en un lenguaje que aunque familiar me cuesta identificar. Son cuatro, se paran y me miran asombrados. No digo nada, simplemente bajo la vista y me estremezco cuando veo que voy vestida con una túnica blanca y unas sandalias doradas. Quien ha hecho este milagro?.

Uno de los hombres se acerca, con los rayos del sol no veo bien su rostro, pero si que sus cabellos brillan al sol y se adornan con cintas de oro. Le hace sombra al astro rey y casi me muero cuando veo los rasgos de mi amado Hefestión. Quien está haciendo este milagro?

Los tres hombres bajan por el camino y el joven me ofrece su brazo. -no sea que resbale- me dice, ahora ya conozco esa lengua perdida en los años de estudiante.

Me sujeto a su brazo y siento la carne prieta y bronceada, la suavidad de su túnica, la gran holgura del lateral me hace ver desde este lado su pecho fuerte y deliciosamente atrayente. Levanta el brazo para hacerme saltar ante una piedra en el camino. Veo su bello axilar rubio, me encanta, esto me excita….

Llegamos hasta una especie de plaza, no hay ninguna casa, solo un fuente donde Hefestión bebe agua con avidez; me invita cogiéndome de la cintura y bebo de la fresca agua que emana de una figura con forma de Cupido.

Seguimos andando cuando ante una curva tropezamos con una hermosa casa, blanca y de maderas oscuras adornadas con pernos de oro. -Es mi casa- dice en baja voz acercando su rostro al mio. Ni sí, ni no. Entramos y tras la gran puerta hay un patio con muchas flores, vienen dos sirvientes o al menos a mi me lo parecen. Me dan de beber, me lavan las manos, me sientas en un banco de madera y me lavan los pies llenos de polvo del camino. Mientras tanto Hefestión no pierde detalle, hace lo mismo que yo. Una vez limpios y relajados me toma de la mano y me lleva a una sala pequeña, muebles que parecen de oro, cerámicas con figuras de infantes de mármol. Un gran cuadro que me parece un espejo. Algunos rollos de pergaminos encima de un mueble de madera bellamente labrado.

Dos sirvientes vuelven a entrar, comida y bebida en bandejas doradas. Tengo hambre y como con avidez de la rica carne y bebo el rojo vino que al no estar acostumbrada, cae por la comisura de mis labios hasta el suelo y me quedo petrificada cuando siento el rostro de Hefestión cerca del mio, tan cerca que con su lengua limpia el vino que de mi boca se ha escapado.

Un raro temblor se apodera de mis manos, y como calambres se vuelven cuando siento que su cuerpo se acerca más; toma mi copa de vino, la deja sobre la mesa, me pone frente a el.

-Te he decepcionado?-
-Cómo-
-Soy como pensaste que sería en realidad-

Qué juego es éste? me pregunto a mi misma. Y sin pensar nada mi mano le acaricia el cabello castaño en una trenza recogido atrás.

-Tanto como me has amado, ahora me tienes aqui, a tu lado, aprovecha para hacer realidad todos esos sueños que siempre has tenido conmigo, desde niña-

Hefestión se pone de pie y se quita la túnica, deja sobre su cuerpo, hermoso cuerpo¡ solo la tela que tapa su sexo con un cordón de oro; por los lados veo su bello púbico salir, rubio y rizado. La vista se recrea, quién ha sido capaz de hacer realidad mis sueños?

Se acerca a mi, poco a poco, quizás con ganas de provocar y hacer la escena menos cargada de tensión. Le tengo frente a mi, alto, cerca, con su cabeza baja mirándome a los ojos. Solo tengo que adelantar un poco los brazos, logro hacerme con sus caderas y me abraza. Siento un perfume suave, como a lirios salvajes, la tela de su íntima ropa es suave, como seda, me deja apoyar el rostro sobre su sexo y una intranquilidad se apodera de todo mi ser cuando noto que Hefestión está excitado.

Baja su bello rostro, y deja un beso suave, limpio y aterciopelado en mis labios.. Siento que mi corazón va a estallar, tanta emoción, toda la vida estudiando cada uno de sus pasos, idas y venidas en cien viajes a los sitios a donde el ha estado y ahora le encuentro aquí, frente a mi, buscado amor y excitado.

Poco a poco desato el cordón de oro que cubre algo que siempre desee tener entre mis labios. Y me quedo muda del amor que se apodera de todo mi ser cuando le veo totalmente desnudo y entregado. Con las manos cogidas se sienta a mi lado y los dos nos dejamos caer en el lecho con los labios sellados unos con los otros.

-Soy como pensabas que era?- me dice al oído, mientras mordisquea mi oreja.
-Eres el sol que siempre he soñado-
-Algo que reprocharme?-
-Solo que nacieras con tanta premura-
-Me tendrás cuando desees, los dioses somos así, caprichosos y enamorados-

El ruido del agua en la fuente cercano marcó las pausas y los embates. Suave, muy suave, Hefestión era todo suavidad y olía a jazmín.O quizás fuese aquel que se asomaba por la puerta del jardín.

Me sentí tan entregada que perdí la noción de mi cuerpo y el suyo. Dos en uno, dador y recibidor. Líquido de vida, nadando en aguas intimas femeninas. Mi cuerpo pareció responder a la llamada de alguien del pasado. Quiso quedarse en ese momento suspendido en el tiempo. Jadea Hefestión, siento su sudor por la espalda correr, caer sobre mis muslos y desaparecen en los almohadones del lecho.

Satisfecha y feliz, Hefestión, se aparta un poco para mirarle a los ojos.

-Eres feliz?-
-Claro que si-
-Me tendrás cuando desees-
-Ahora, siempre-

Sea como quieres, se tumbó boca arriba junto a mí. Descansa el guerrero de la batalla del amor. Se me nubla la vista, pierdo el control y de pronto un calor sofoca mi rostro y mi cuello. Me he quedado dormida en el mirador. Me pongo de pie asustada.

Queda Alejandría de nuevo como siempre ha estado, con los barcos de turistas en su puerto, la nueva biblioteca brillando al sol, miles de vendedores por las calles. Vuelvo a la realidad, bajo del mirador, busco mi hotel y allí degusto todo el manjar que me han regalado.

LOGANAMOUR 29/1/2011Safe Creative #1101298370390

 

 
1 comentario

Publicado por en 01/29/2011 en Sin categoría

 

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Una respuesta a “BALCÓN SOBRE ALEJANDRIA

  1. chatoska

    09/17/2015 at 21:24

    Gracias!! has hecho mi sueño realidad!!!. Esto es nuevo para mi, Dama de Negro, me leíste el pensamiento. He estado buscando esto desde hace tiempo, algo que me hablara de la vida de mi querido Hefestión, y tu lo has logrado. no dejo de leer tus historias. Me has hecho el día.

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