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MIEDO (BAGOAS & HEFESTION)

15 Ene

La entrada de Bagoas en la tienda de Hefestión puede considerarse como el hecho más importante en las relaciones de los dos amantes más destacados de Alexander. El rey estaba fuera y el general se había hecho jefe de los ejércitos allí acampados; también era el único que podía detener u obligar a que se cumplieran las reglas. La entrada veloz del eunuco Bagoas marcó un antes y un después en la relación de ambos que aunque rivales no se odiaban, aunque los celos de Hefestión lo corroían cuando sabía que el joven estaba con Alexander.

Hefestión hacía mucho que había hecho votos de amor con su rey, ahora el joven se avalanzó a sus brazos buscando protección. Quien era este hermoso ser que quedó agazapado en su cama?. Sabía que era un eunuco pero no le había visto nunca desnudo. Más o menos se imaginaba como sería pero el tenerle tan cerca le hizo sentir distinto ante la tormenta de celos que siempre despertó en el. Bagoas era hermoso, con una hermosura que no se limita a los hombre ni a las mujeres, era como un dios. Su pelo negro quedó desparramado por la cama  y sus ojos también oscuros denotaban miedo y se dió la circunstancia siempre de verle arrogante sabiéndose propiedad del rey. Hefestión rodeó su cuello con su brazo porque notó en el joven el terror ante algo que le esperaba fuera de la tienda del general.

Por qué estaba llorando Bagoas? No era un niño, se estaba aún convirtiendo en un hombre con 16 años. Alexander nunca hubiese metido un niño en su cama y a pesar de esta juventud el joven era sabio e inteligente en demasía. 

Muy bajo le dijo a Hefestión: -No me hagas daño … no puedo ver la sangre-

El general Hefestión respiró hondo y puso su mano sobre el cabello negro, acariciando cada mecha. -No te preocupes, todo está bien aqui-. Tenía que protegerlo, era una promesa que le había hecho a Alexander antes de partir este. También tenía que poner orden en el harén… Hefestión suspiró; demasiados problemas.


 
Sin poder evitarlo Hefestión rodeó el cuello de Bagoas con su brazo, el joven lanzó un gemido -Protégeme de ellos-

Hefestión se sorprendió; no sabía de que tenía miedo Bagoas y se sintió algo incómodo por tenerle que consolar siendo en realidad su rival en la cama de Alexander; y si embargo, la juventud del esclavo y su belleza hicieron que se sintiera protector con el. Acariciando el pelo como la seda, le dijo: -Yo te protegeré. Estás a salvo conmigo. No  tienes que tener miedo. Nadie te hará daño-.

-Me harán daño y me causarán dolor- Agitó su larga melena con los ojos abiertos. Aún estaba viviendo su pesadilla y casi en sueños vio a Alexander sentado allí y no a Hefestión. Necesitaba a Alexander a su lado y su subconsciente le jugó una mala pasada.

-Me ataron a un horrible artefacto con un cuchillo y me cortó en dos mitades. ¿Cómo puedo confiar si siguen haciéndome daño en mis sueños?-

En los brazos de Hefestión Bagoas había despertado de su pesadilla, y aún tenía temores con ese sueño y persistía el horror en sus ojos oscuros.-Bagoas, era un sueño. No es realidad-. Dijo Hefestión, pero también sabía que sus palabras eran en vano. Bagoas había sufrido terriblemente en el pasado y ahora sabía que necesitaba contarselo a alguien; curiosamente ese alguien era Hefestión, su rival.

-Sabes lo que hicieron con mis testículos?. Después de cortarlos, se los dieron de comer a los perros. Usaron una aguja e hilo para cerrar mis heridas. El dolor era terrible-. Bagoas nunca había contando ésto pero Alexander le había dado la suficiente fuerza para afrontarlo, aunque no era a el a quien se lo estaba contando. Soñaba que era Alejandro el que estaba allí para consolarlo. Si hubiera sabido que era Hefestión acariciando su cabello, le habría atacado y lo hubiese lanzado fuera de su tienda. Su furia era muy fuerte.

 
El aliento de Hefestión se había quedado helado oyendo la historia desgarradora de Bagoas. Siempre había pensado que había sido herido terriblemente, pero no penso que le afectara de esa manera. -Ellos no tenían derecho a hacer eso-. La visión de los perros le seguía torturando todavía. A pesar de sus celos,  se sentía más unido a Bagoas. 

-Yo tenía diez años cuando ocurrió, ahora tengo dieciséis años- dijo Bagoas y una extraña sensación de calma se apoderó de el aunque Alexander no estaba allí. Puso su mano sobre la rodilla del otro hombre y le miró de manera sumisa.

Hefestión entendió el silencio de Bagoas. -No quiero estar solo el resto de la noche.-

-Quedate, tal vez entonces la pesadilla te deje en paz.

 
Hefestión consideró la súplica. Lo último que deseaba era consolar a su rival, pero Alejandro le había confiado a todos los miembros de este palacio, incluyendo a Bagoas.Hefestión también se dio cuenta de que no quería que Bagoas sufriera otra pesadilla, ya había sentido mucho dolor. Pero se sorprendió que se quedara.Siempre pensó que le odiaba.
 
Hefestión, finalmente dijo que si. Piensa que yo soy Alexander, pero ¿cómo puede confundirme con él? Se inclinó para ver bien los ojos negros y los encontró empañados por el dolor y los recuerdos. No estaba aún despierto del todo. Le acurrucó en sus brazos y ambos quedaron dormidos durante toda la noche.

LOGANAMOUR 15/1/2011Safe Creative #1101158265507 

 
2 comentarios

Publicado por en 01/15/2011 en Sin categoría

 

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2 Respuestas a “MIEDO (BAGOAS & HEFESTION)

  1. Camila

    11/24/2012 at 14:50

    Me parece bastante fantasioso que Hefestion y Bagoas duerman juntos, personalmente no podría ser tan piadosa con una rival, es antinatural, además Bagoas aparece en la vida de Alejandro en escrituras que no eran de su época, tampoco se le menciona por parte de Tolomeo y quienes fueron cercanos a él, yo creo que el unico y verdadero amor de Alejandro fue y sera siempre Hefestion.

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  2. chatoska

    09/17/2015 at 20:37

    Esto es sublime, Pudo haber sucedido. Además Bagoas estaba medio soñando, porque de lo contrario nunca le hubiera confesado eso a Hefestión. Bagoas odiaba y temía a este hombre y bueno, al final se soportaron el uno al otro y Bagoas le vivía agradecido de cuando lo salvó en el desierto de Gradosia cuando la terrible marcha. Pero esa historia me gustó. Bagoas y Hefestión juntos. Vaya par!!!. Excelente.

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